Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo,
Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo,
Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos;
Ámense cordialmente con amor fraterno... Con solicitud incansable y fervor de espíritu , sirvan al Señor...Alégrense en la esperanza, sean pacientes en las dificultades y perseverantes en la oración...Traten de vivir en paz con todos... (san Pablo)
Siguiendo con el impulso de la entrada anterior, te comparto algunos textos del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la Fiesta del Domingo: Pentecostés.
Con la alegría de la Fiesta, resonando entre Luján y la Eucaristía, gozosa, que celebramos en la Capilla Santa Clara de Asís aquí cerca de la Parroquia esta tarde, y dando vueltas la esperanza renovada en el corazón, posteo la Homilía del Cardenal Primado, el padre Obispo de la Arquidiócesis de Bs As Jorge Bergoglio, en la Misa por el Bicentenario de nuestra Patria, en la explanada de la Basílica de Luján.
De la relación del mercedario fray Pedro Nolasco de Santa María
(Año 1737: Archivo de la Basílica nacional de Luján)
ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN
En aquel tiempo que el reino de Portugal y el de Castilla se gobernaban por una Corona, con el mucho comercio que tenía esta ciudad con el Brasil, un portugués, vecino de Córdoba, que fundó la hacienda de Sumampa, pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una imagen pequeña de la Concepción, para colocar en una capilla que estaba fabricando en dicha su hacienda; y con este encargue le remitieron a un mismo tiempo dos, las cuales, encajonadas, cargó en su carretón. Y llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo, llamado fulano Rosendo.
Queriendo proseguir su viaje, uncidos los bueyes por la mañana, no pudieron mover dicho carretón; por cuya causa le volvieron a descargar, y entonces le movieron los bueyes sin alguna dificultad. Y admirados todos de este prodigio, le preguntaron qué llevaba en la carga, que allí se había descargado, que pudiese servir de impedimento a su viaje; y él respondió que no llevaba cosa de impedimento, antes sí dos imágenes para darles culto.
Y determinaron se embarcase en el carretón los dos cajoncitos de las imágenes e hiciesen caminar el carretón; y se hallaron con el impedimento primero; a que empezó a exclamar el devoto portugués a la Virgen Santísima que bien sabía el efecto, para qué la llevaba, que era para colocarla en la capilla que en su nombre tenía fabricada; y, persuadiéndole a que sacase él un cajón y dejase el otro, probaron a que caminase el carretón, y no se pudo mover de su lugar; volvieron a hacer la diligencia de sacar el cajón que había quedado y cargar el que habían bajado, y entonces se movió dicho carretón sin impedimento alguno; quedando el dueño muy contento con la imagen que se llevo, dejando la otra en el paraje, donde le mostraba quererse quedar.
Ésta es la imagen de Nuestra Señora de Luján, que estuvo muchos años en lo de dicho Rosendo, en un oratorio muy corto, y muy venerada la imagen de todo el pago. y dicho Rosendo dedicó un negro, llamado Manuel, al culto de dicha imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que incesantemente ardía.
Y con el trascurso del tiempo y muerto el dueño de aquella estancia vino a quedar en casi despoblado. Y por ser mucha la frecuencia de devotos, que acudían movidos de sus muchos milagros, y no tener en dicha estancia dónde albergarse, pidió una señora. doña Ana de Matos, le diesen dicha imagen que la llevaría a su hacienda, que estaba en dicho río y colocóla en un oratorio; y con la asistencia y fervor del capellán don Pedro Montalbo y del mayordomo, don Manuel Casco de Mendoza, se enfervorizó la devoción de todo el pago y aun de las provincias remotas y se pusieron a fabricar la capilla, que hasta hoy permanece.
Responsorio
R. Dichosa eres, santa Virgen María, y digna de toda alabanza. * De ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.
V. Celebremos con gozo esta fiesta de santa María Virgen.
R. De ti nació el sol de justicia. Cristo, nuestro Dios, por quien hemos sido salvados y redimidos. Aleluya.
PRECES
Elevemos nuestras súplicas a Cristo, el Salvador del mundo que quiso darnos todos los bienes por mediación de María, y digámosle:
Escucha, Señor, nuestras plegarias.
Bendito seas, Señor, que en tu inmensa bondad quisiste que tu Madre pusiera su trono en nuestras pampas, a orillas del río Luján, mira a tu pueblo que clama a ti y concédele los dones de la prosperidad y la paz.
Bendito seas, Señor, que quisiste mostrar tus favores primero a los humildes y sencillos, alivia a los necesitados, da pan a los hambrientos, consuelo a los afligidos, salud a los enfermos.
Bendito seas, Señor, que quisiste darnos un ejemplo de fidelidad y piedad en la persona del negro Manuel, haz que imitemos su sencillez y sepamos ser serviciales con nuestros hermanos.
Bendito seas, Señor, que por María abriste en Luján una fuente de gracia y bendición, mira a tu Iglesia, a nuestro santo padre, el papa Benedicto XVI , a nuestros obispos, sacerdotes, gobernantes y pueblo, y conserva a todos en la unidad de la fe y la caridad.
Bendito seas, Señor, que constituiste a tu Madre señora y protectora de nuestra Patria, que su patrocinio nos alcance en la tierra los bienes que necesitamos y que un día gocemos de las alegrías eternas del cielo.
EL NEGRO MANUEL
Mañana 8 de mayo a las 15, el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, invita a todos los argentinos a realizar un gesto nacional para celebrar el Bicentenario.
El Cántico al hermano Sol que daba vueltas en mí mientras pasé cerca de esta noticia me llevó a detenerme en una imagen y el momento de tranquilidad me permitió seguirla.
Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, en la oración y el ayuno, meditando su pasión y su muerte, así como su descenso al lugar de los muertos en la espera de su resurrección. [Misal Romano]
10 Pues sólo una cosa en necesaria, y esto único es lo que protesto y aconsejo, por amor de Aquel a quien te ofrendaste como hostia santa y agradable: 11 que, recordando como otra Raquel tu propósito, y mirando siempre tu punto de partida, retengas lo que tienes, hagas lo que haces, y jamás abandones. 12 Con andar apresurado, con paso ligero, sin que tropiecen tus pies ni aun se te pegue el polvo del camino, 13 recorre la senda de la felicidad, segura, gozosa y expedita; y con cautela: 14 de nadie te fíes ni asientas a ninguno que quiera apartarte de este propósito, o que te ponga obstáculos para que no cumplas tus votos al Altísimo con la perfección a la que el Espíritu del Señor te ha llamado.
21. Porque, si sufres con El, reinarás con El; si con El lloras, con El gozarás; si mueres con El en la cruz de la tribulación, poseerás las moradas eternas en el esplendor de los santos, 22 y tu nombre, inscrito en el libro de la vida, será glorioso entre los hombres.
Santa Clara de Asís
Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda,
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas;
Dios no se muda.
Amale cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo,
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.
Santa Teresa de Jesús