miércoles, 11 de mayo de 2011

REGINA CAELI

Regina caeli, laetare, alleluia

Solemos rezar el Regina caeli tres veces al día; a la mañana, al mediodía y al atardecer. En el tiempo pascual ocupa el lugar del rezo del Angelus que rezamos en los otros tiempos del año litúrgico. Esta antífona mariana nos ayuda a tener presente con más frecuencia durante el día la alegría de la Pascua. Nos ayuda, con la mediación de María, a respirar el Espíritu del Resuci tado, si lo rezamos a conciencia, con el corazón y gustando cada palabra.

Todos:
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya,
ruega al Señor por nosotros, aleluya.

V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos.
Padre santo, que has alegrado al mundo por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo: te pedimos que, por la intercesión de la Virgen María, podamos alcanzar también las alegrías de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Aprovecho para compartirles los siguientes párrafos tomados del n 39 de la Encíclica Redemptoris Mater (25 de marzo de 1987) de Juan Pablo II

Mediadora porque es madre y esclava
La maternidad de María, impregnada profundamente por la actitud esponsal de «esclava del Señor», constituye la dimensión primera y fundamental de aquella mediación que la Iglesia confiesa y proclama respecto a ella, y continuamente «recomienda a la piedad de los fieles» porque confía mucho en esta mediación. En efecto, conviene reconocer que, antes que nadie, Dios mismo, el eterno Padre, se entregó a la Virgen de Nazaret, dándole su propio Hijo en el misterio de la Encarnación. Esta elección suya al sumo cometido y dignidad de Madre del Hijo de Dios, a nivel ontológico, se refiere a la realidad misma de la unión de las dos naturalezas en la persona del Verbo (unión hipostática). Este hecho fundamental de ser la Madre del Hijo de Dios supone, desde el principio, una apertura total a la persona de Cristo, a toda su obra y misión. Las palabras «he aquí la esclava del Señor» atestiguan esta apertura del espíritu de María, la cual, de manera perfecta, reúne en sí misma lo propio del amor de la virginidad y el amor característico de la maternidad, unidos y como fundidos juntamente.

Mediadora porque colabora en la única mediación de su Hijo
Por tanto María ha llegado a ser no sólo la «madre-nodriza» del Hijo del hombre, sino también la «compañera singularmente generosa» del Mesías y Redentor. Ella avanzaba en la peregrinación de la fe y en esta peregrinación suya hasta los pies de la Cruz se ha realizado, al mismo tiempo, su cooperación materna en toda la misión del Salvador mediante sus acciones y sufrimientos. A través de esta colaboración en la obra del Hijo Redentor, la maternidad misma de María conocía una transformación singular, colmándose cada vez más de «ardiente caridad» hacia todos aquellos a quienes estaba dirigida la misión de Cristo. Por medio de esta «ardiente caridad», orientada a realizar en unión con Cristo la restauración de la «vida sobrenatural de las almas», María entraba de manera muy personal en la única mediación «entre Dios y los hombres», que es la mediación del hombre Cristo Jesús. Si ella fue la primera en experimentar en sí misma los efectos sobrenaturales de esta única mediación —ya en la anunciación había sido saludada como «llena de gracia»— entonces es necesario decir, que por esta plenitud de gracia y de vida sobrenatural, estaba particularmente predispuesta a la cooperación con Cristo, único mediador de la salvación humana. Y tal cooperación es precisamente esta mediación subordinada a la mediación de Cristo.

Mediación especial y excepcional
En el caso de María se trata de una mediación especial y excepcional, basada sobre su «plenitud de gracia», que se traducirá en la plena disponibilidad de la «esclava del Señor». Jesucristo, como respuesta a esta disponibilidad interior de su Madre, la preparaba cada vez más a ser para los hombres «madre en el orden de la gracia».
Los títulos de los párrafos
son edición del blog.

jueves, 5 de mayo de 2011

Más sobre el encuentro de bloggers

Informe proporcionado por www.romereports.com

El informe del video está en castellano. Lo que sigue se los prometo en castellano para dentro de unos días.

Richard Rouse, Oficial del Pontificio Consejo para la Cultura, nos cuenta los motivos del encuentro:
After the Pontifical Council for Culture’s last Plenary Assembly, which was dedicated to the theme of Languages and Communication, Cardinal Gianfranco Ravasi asked for some continuity to its reflections on the evolving languages, cultural values and changing community relations of the internet generation – an emerging culture – and how this demands a renewal of the Church’s pastoral activity.
It was clear that the blogging community could be an ideal partner for such a reflection as you have few qualms about saying what you really think, and a symbolical meeting of bloggers would stimulate such a discussion. Obviously such a theme had to be developed together with the Pontifical Council for Social Communications, and they have joined in willingly and brought a great amount of wisdom, expertise, and logistical skills to the preparations of an event which seems to be fulfilling many other ends and purposes.

Respondiendo a interpretaciones equivocadas aparecidas en Twitter nos explica lo que no es este encuentro:
So I simply wish to say that this is:
- NOT a meeting of Catholic bloggers and new media practitioners, although we have encouraged a Christian presence in the blogosphere.
- NOT a theoretical meeting on the philosophical and theological challenges to the Church posed by blogs, although it has stimulated the dialogue between Faith and the emerging culture of the web with its languages, codes, values, moral structure, raising the particular question how a hierarchical community meets a bottom-up community.
- NOT a simple publicity event to say that blogs are good and the internet is more than porn, yet I am glad that it has encouraged Vatican authorities and ecclesial authorities around the world to engage with the blogging community (with all its issues of fear, familiarity, wisdom, courage, prudence, coping with being misinterpreted).
- NOT setting stage for drawing up an official moral code, although we will have some witness of efforts to disagree without being disagreeable and notes on copyright issues.
- NOT a seminar for a more efficacious use of internet, although I expect some insights into marketing techniques and to discover new tools and ideas.
- NOT promoting blogging as a replacement for journalism, although we can expect some insights into the differences between journalism and blogging, both positively and negatively.

En que consiste:
- IT IS a meeting, a simple, physical meeting of bloggers, giving you, as a symbolic representation of the community of bloggers, the chance to express your needs, your culture, your hopes, aspirations and fears, in order that the Church may, drawing on the riches of Tradition, embrace you, walk with you, and continue learning to speak in terms and ways you can understand.

Encuentro de bloggers en el Vaticano

Participantes del primer encuentro de bloggers en el Vaticano

Promover un diálogo entre bloggers y la Iglesia fue el objetivo de este primer encuentro. Fueron seleccionados por sorteo, entre los más de 700 que solicitaron participar, 150 bloggers entre católicos y no católicos provenientes de todo el mundo. Estuvieron físicamente presentes en el Vaticano la tarde del 2 de mayo, lunes después del II Domingo de Pascua, domingo de la beatificación de Juan Pablo II. Los Pontificios Consejos para la Cultura y de las Comunicaciones Sociales tuvieron a su cargo la promoción y organización del encuentro.
De un reportaje de Radio Vaticana sobre el encuentro pego aquí abajo una de las preguntas y la respuesta del Cardenal Gianfranco Ravasi presidente del dicasterio vaticano para la cultura.

P. Este encuentro programado para el 2 de mayo, en el Vaticano, cae el día después de la Beatificación de Juan Pablo II...
Card. Ravasi: Hemos querido justamente que fuese el día siguiente a la Beatificación, no sólo porque en este momento tenemos aquí en Roma una presencia vivasísima y multicolor de los bloggers, sino sobre todo porque pensamos que idealmente casi podríamos poner esta primera experiencia bajo el patrocinio de Juan Pablo II. Él ha sido una de las figuras que ha recorrido todos los itinerarios posibles e imaginables, no sólo territoriales sino también los verdaderos y propios caminos, en la cultura contemporánea, de la comunicación misma. No temió tampoco jugarse sobre estos caminos, sobre estos itinerarios, sino que además conservó, firmemente, su identidad. Nuestra tarea es justamente la de reconocer que existe un mensaje y que este mensaje es permanente, es fundante, es un mensaje que emplea, sin reparos, la palabra “verdad”. Por otro lado, sin embargo, es un mensaje que debe ser conjugado ininterrumpidamente, formulado, expresado en la multiplicidad de los lenguajes. No olvidemos que, justamente en el origen mismo del cristianismo, hubo una figura como Pablo que partiendo de la roca de Jerusalén, donde estuvo enclavada la Cruz de Cristo y toda la tradición inicial cristiana se movió luego a lo largo de las grandes arterias de la comunicación, que entonces eran los caminos consulares romanos, entra en pueblos y culturas completamente diversas, intentando precisamente explicar el mensaje según los colores siempre mutables de la experiencia de la cultura humana.

Para más detalles podés ingresar en:
1. Este blog, hecho por un blogger que asistió al encuentro y otro que no estuvo, te proporciona los blogs de los 150 asistentes.
http://www.vaticanblogmeeting.com/
2. En este sitio y en estos días al menos, podés encontrar los audios de las charlas.
http://www.pccs.va/

lunes, 2 de mayo de 2011

La paz esté con ustedes

Te pondré en el desierto
y largo tiempo no nos vamos a decir nada.
Lo único que vamos a hacer es mirarnos,
para que te acostumbres a la misericordia.

Jesús, el Hijo de Dios y de María, el Cristo, Él es nuestra paz. Encontrarlo y comulgar con la vida y en la vida con Él, en la madurez humana y en la madurez de la fe nos convierte en hombres pacificados y en hombres constructores de paz, en éxodo permanente que nos saca de toda violencia. Nos desarrolla también como hombres dialogantes -con la vida y la capacidad de muerte personal ofrendada que supone un diálogo verdadero- hombres capaces de encontrarnos como hermanos en Él y por medio de Él que es el Logos, que es imagen del Amor. Pido que podamos recibir el don de la paz, el que nos dejó el Resucitado, en cada pueblo y trabajar con determinación y sin cansancio para convivir en justicia y equidad con todos, en servicio de todos.
Te comparto aquí abajo el comunicado de P Lombardi, vocero de la Santa Sede, en relación a la noticia de hoy.

“Osama Bin Laden – como todos sabemos – ha tenido la gravísima responsabilidad de difundir la división y el odio entre los pueblos, causando la muerte de innumerables personas, y de instrumentalizar la religión para este fin.
Frente a la muerte de un hombre, un cristiano nunca se alegra si no que reflexiona sobre las graves responsabilidades de cada uno ante Dios y ante los hombres, a la vez que con esperanza se empeña para que cada acontecimiento no sea ocasión para un ulterior crecimiento del odio sino de la paz”.

"Osama Bin Laden – come tutti sappiamo – ha avuto la gravissima responsabilità di diffondere divisione e odio fra i popoli, causando la morte di innumerevoli persone, e di strumentalizzare le religioni a questo fine.
Di fronte alla morte di un uomo, un cristiano non si rallegra mai, ma riflette sulle gravi responsabilità di ognuno davanti a Dio e agli uomini, e spera e si impegna perché ogni evento non sia occasione per una crescita ulteriore dell’odio, ma della paceª

domingo, 1 de mayo de 2011

Beato Juan Pablo II

Beato Juan Pablo II

Con un párrafo breve de la Homilía de Benedicto XVI en la Misa de Beatificación de Juan Pablo II, los saludo en esta día de Fiesta grande.

También la segunda lectura de hoy (1 Pe 1, 3-9) nos habla de la fe, y es precisamente san Pedro quien escribe, lleno de entusiasmo espiritual, indicando a los nuevos bautizados las razones de su esperanza y su alegría. Me complace observar que en este pasaje, al comienzo de su Primera carta, Pedro no se expresa en un modo exhortativo, sino indicativo; escribe, en efecto: «Por ello os alegráis», y añade: «No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación» (1 P 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la resurrección de Cristo, una realidad accesible a la fe. «Es el Señor quien lo ha hecho –dice el Salmo (118, 23)- ha sido un milagro patente», patente a los ojos de la fe.

Himno al Beato Juan Pablo II


APRITE LE PORTE A CRISTO
Il coro e l’assemblea
R. Aprite le porte a Cristo no abbiate paura,
spalancate il vostro cuore all’Amore di Dio.

Il coro:
1. Testimone di speranza
per chi attende la salvezza,
pellegrino per amore
sulle strade del mondo. C.

2. Vero padre per i giovani
che inviasti per il mondo,
sentinelle del mattino,
segno vivo di speranza. C.

3. Testimone della fede
che annunciasti con la vita,
saldo e forte nella prova
confermasti i tuoi fratelli. C.

4. Insegnasti ad ogni uomo
la bellezza della vita
indicando la famiglia
come segno dell’amore. C.

5. Portatore della pace
ed araldo di giustizia,
ti sei fatto tra le genti
nunzio di misericordia. C.

6. Nel dolore rivelasti
la potenza della Croce.
Guida sempre i tuoi fratelli
sulle strade dell’amore. C.

7. Nella Madre del Signore
ci indicasti una guida,
nella sua intercessione
la potenza della grazia. C.

8. Padre di misericordia,
Figlio nostro Redentore,
Santo Spirito d’Amore,
a te, Trinità, sia gloria. Amen.

viernes, 22 de abril de 2011

La Alegría de la Pascua sea nuestra fuerza!!!

La tumba vacía

En la columna de la derecha encuentran la data sobre el lugar donde comparto los días con mis hermanos y la comunidad de los fieles, por este tiempo.

Deseándoles que la alegría y la paz del Señor, que la fuerza inmensa de su Resurrección, que el Espíritu del Resucitado los anime y sostenga desde lo más profundo de sus vidas  hasta en las más pequeñas cosas de todos los días como una bendición abundante y permanente, los saludo en esta Pascua a todos y a cada uno.

Les dejo aqui abajo el Pregón Pascual que se canta en la Noche Santa de la Vigilia.

Pregón pascual

Anuncio pascual en forma larga

Alégrese en el cielo el coro de los ángeles,
exulten los ministros de Dios,
y por la victoria de un Rey tan grande
resuene la trompeta de la salvación.

Alégrese también la tierra inundada de tanta luz,
y brillando con el resplandor del Rey eterno,
se vea libre de las tinieblas
que cubrían al mundo entero.

Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
adornada con los fulgores de una luz tan brillante;
y resuene este templo
con las aclamaciones del pueblo.

[Por eso, queridos hermanos, al contemplar
la admirable claridad de esta luz santa,
invoquemos la misericordia de Dios omnipotente,
y ya que sin mérito mío se dignó agregarme
al número de sus servidores,
me infunda la claridad de su luz,
para que sea plena y perfecta
la alabanza de este cirio.]

[V. El Señor esté con ustedes,
R. Y con tu espíritu.]

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario
aclamar con nuestras voces
y con todo el afecto de la mente y del corazón
al Dios invisible, Padre todopoderoso,
y a su único Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Él pagó por nosotros al eterno Padre
la deuda de Adán, y borró con su sangre
la sentencia del primer pecado.

Estas son las fiestas pascuales,
en las que se inmola el verdadero Cordero,
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

Ésta es la noche en que sacaste de Egipto
a nuestros padres, los hijos de Israel,
y los hiciste pasar a pie por el mar Rojo.

Ésta es la noche que disipó las tinieblas
de los pecados con el resplandor
de una columna de fuego.

Ésta es la noche en que por toda la tierra,
los que confiesan su fe en Cristo,
arrancados de los vicios del mundo
y de la oscuridad del pecado,
son restituidos a la gracia
y agregados a los santos.

Ésta es la noche en la que Cristo
rompió las ataduras de la muerte,
y surgió victorioso de los abismos.

¡De nada nos valdría haber nacido
si no hubiésemos sido redimidos!

¡Qué admirable es tu bondad con nosotros!
¡Qué inestimable la predilección de tu amor:
para rescatar al esclavo, entregaste a tu propio Hijo!

¡Pecado de Adán ciertamente necesario,
que fue borrado con la sangre de Cristo!
¡Oh feliz culpa, que nos mereció tan noble y tan grande Redentor!

¡Noche verdaderamente feliz!
Sólo ella mereció saber el tiempo y la hora
en que Cristo resucitó del abismo de la muerte.

Ésta es la noche de la que estaba escrito:
La noche será clara como el día,
la noche ilumina mi alegría.

Por eso, la santidad de esta noche
aleja toda maldad, lava las culpas,
devuelve la inocencia a los pecadores,
y la alegría a los afligidos;
expulsa el odio, trae la concordia
y doblega a los poderosos.

En esta noche de gracia, recibe, Padre santo,
el sacrificio vespertino de alabanza que la santa Iglesia
te presenta por medio de sus ministros,
en la solemne ofrenda de este cirio,
hecho con cera de abejas.

Ya sabemos lo que anuncia esta columna de fuego
que encendió la llama viva para gloria de Dios.
Y aunque distribuye su luz,
no disminuye su claridad al repartirla,
porque se alimenta de la cera
que elaboraron las abejas
para hacer esta lámpara preciosa.

¡Noche verdaderamente dichosa
en la que el cielo se une con la tierra,
y lo divino con lo humano!

Por eso te rogamos, Señor,
que este cirio consagrado en honor de tu Nombre,
continúe ardiendo para disipar la oscuridad de esta noche
y, aceptado por ti como perfume agradable,
se asocie a los astros del cielo.

Que lo encuentre encendido el lucero de la mañana,
aquel lucero que no tiene ocaso;
Jesucristo, tu Hijo, que resucitado de entre los muertos
brilla sereno para el género humano,
y vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Su ronco acento, es un canto de Amor...

El Tamborilero

Llevemos al Niño de Belén nuestro amor; a Él que es el Amor. Adoremos a Jesús en el Pesebre, la humildad de Dios derramada entre nosotros para siempre, Don eterno salvador y santificador del Padre de las misericordias. José y María, los pastores y las creaturas -el burrito y la vaca- en cantos de gloria y alabanza junto a los ángeles nos invitan al coro.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Peregrinos y advenedizos

Cañón del Atuel

En la alegría de la celebración de la fiesta de santa Lucía y en ella la celebración del Amor que la encendió en martirio, en testimonio, de su fe para aquellos en su tiempo y para nosotros ahora, voy llevando adelante las despedidas agradecidas y afectuosas de la comunidad que dejo esta vez. Comunidad que por otra parte expresa humildemente su dolor por la partida de la Orden -que esperan sea sólo por un par de años- que “entrega” la Parroquia al padre Obispo quien designará sacerdotes de su clero para la cura pastoral. Permaneceremos, como Orden, con visitas frecuentes cuidando el Colegio que continúa a nuestro cargo. Por mi parte regresaré a la fraternidad de Río Cuarto, donde ya estuve alguna vez hace algunos años. El sentimiento que despierta la movilización a otro lugar es de entusiasmo; andar es un aspecto interesante de la misión. Andamos como peregrinos y advenedizos en este mundo, porque eso somos mientras caminamos hacia la Casa, donde hay muchas habitaciones. Esto nos recuerda como un viviente en su “ahora”, entre otras cosas, y desde el carisma el hermano Francisco. La ciudad que dejo es muy hermosa, llena de árboles y parquecitos cuidados. El aire puro y sano, de montaña; la gente simple y trabajadora; los paisajes –les dejo una imagen arriba- austeros y bellos en las cercanías; la comunidad empeñosa en la fe y la referencia especial a los hermanos de la comunidad de la Capilla santa Clara de Asís, en Cuadro Benegas y la otra más pequeña que se anima –con la fuerza y la humildad en el servicio de Armando y Titina y su “equipo”- los sábados en la Escuela Poblet del barrio el Vencedor, también en Cuadro Benegas, entonan el alma animando los últimos encuentros.
A la santa le pedimos que por su intercesión nos llene de Luz los ojos de la fe para amar como ella.

La Corona de Adviento

¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

La Corona de Adviento ayuda a vivir este tiempo litúrgico -conducido en espíritu de conversión por la oración en la Liturgia de las Horas y en la Eucaristía-, haciéndolo presente en el seno de la familia. Corona verde entretejida con ramas del bosque y luces en ella, proviene de culturas europeas de antigua data y previas a la evangelización simbolizando en ellas la esperanza que en la alegría fortalece mientras va pasando el invierno que oculta parte de la vida en sus ramas deshojadas y debilita la luz y el calor del sol, hasta recibirla renovada en el vigor y la belleza de la luz primaveral y en la sustancia de los frutos sabrosos recogidos en la calidez del verano. Por aquellas tierras también y en el siglo XVI enriquecieron su significación con la mirada de la fe. Para nosotros es expresión de la Vida nueva y “el Sol que viene de lo alto” que nos trae la fiesta de la Navidad iniciando todo el Misterio de la presencia definitiva de Dios entre nosotros y la espera de su segunda venida. La luz crece semana tras semana, como crece en nosotros la luz de la fe, el calor del amor y la alegría de la esperanza, fortaleciéndonos en el servicio y los trabajos de todos los días.
Abajo encuentran reflexiones breves para el momento de encender progresivamente las velas cada domingo. Pueden compartir en ese momento una de las lecturas del Domingo correspondiente y rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria. La oración en familia les ayudará a vivir más unidos, en el diálogo y el amor mutuo.

Primer domingo: la vigilancia en la espera del Señor
Encendemos, Señor, esta luz, como aquél que enciende su lámpara
para salir, en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.
En esta primera semana del Adviento
queremos levantarnos para esperarte preparados,
para recibirte con alegría.
Muchas sombras nos envuelven; muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes,
porque tú nos traes la luz más clara,
la paz más profunda y la alegría mas verdadera.
¡Ven, Señor Jesús!
¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

Segundo domingo: la urgencia de la conversión en nuestra vida
Los profetas mantenían encendida la esperanza de Israel.
Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas.
El viejo tronco está rebrotando, florece el desierto...
La humanidad entera se estremece
porque Dios se ha sembrado en nuestra carne.
Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes,
para que florezcas, para que nazcas
y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza.
¡Ven pronto, Señor. Ven, Salvador!
¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

Tercer domingo: el testimonio del Precursor nos invita a la alegría
En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar.
Preparen sus caminos, porque ya se acerca.
Adornen el alma como una novia se engalana el día de su boda.
Ya llega el mensajero.
Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.
Cuando encendemos estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles,
llama para que calientes.
¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, enciéndenos en tu amor!
¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

Cuarto domingo: el anuncio del nacimiento del Señor en la Virgen Madre
Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,
pensamos en Ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre.
Nadie te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor.
Nadie te recibió con más alegría.
Te sembraste en Ella como el grano de trigo se siembra en el surco.
En sus brazos encontraste la cuna más hermosa.
También nosotros queremos prepararnos así:
en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.
¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos!
¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!