![]() | ||||
| San Juan de la Cruz |
sábado, 17 de enero de 2015
Cautela n.15 San Juan de la Cruz
15. La primera cautela sea que entiendas que no has venido
al convento sino a que todos te labren y ejerciten. Y así, para librarte de
todas las turbaciones e imperfecciones que se te pueden ofrecer acerca de las
condiciones y trato de los religiosos y sacar provecho de todo acaecimiento,
conviene que pienses que todos son oficiales que están en el convento para
ejercitarte, como a la verdad lo son, y que unos te han de labrar de palabra,
otros de obra, otros de pensamientos contra ti, y que en todo esto tú has de
estar sujeto, como la imagen lo está ya al que la labra, ya al que la pinta, ya
al que la dora.
Y si esto no guardas, no sabrás vencer tu sensualidad y
sentimientos, ni sabrás haberte bien en el convento con los religiosos, ni
alcanzarás la santa paz, ni te librarás de muchos tropiezos y males.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
La peregrinación - Navidad nuestra
La peregrinación
A la huella, a la huella
José y María
Por las pampas heladas
Cardos y ortigas.
A la huella, a la huella
Cortando campo
No hay cobijo ni fonda
Sigan andando.
Florecita del campo,
Clavel del aire
Si ninguno te aloja
¿Adónde naces?
¿Donde naces, florcita?
Que estas creciendo,
Palomita asustada,
Grillo sin sueño.
A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabía.
A la huella, a la huella
Los peregrinos
Préstenme una tapera
Para mi niño.
A la huella, a la huella
Soles y lunas
Los ojitos de almendra
Piel de aceituna.
Ay burrito del campo
Ay buey barcino
Que mi niño ya viene,
Háganle sitio.
Un ranchito de quincha
Solo me ampara
Dos alientos amigos
La luna clara
A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabia.
A la huella, a la huella
José y María
Por las pampas heladas
Cardos y ortigas.
A la huella, a la huella
Cortando campo
No hay cobijo ni fonda
Sigan andando.
Florecita del campo,
Clavel del aire
Si ninguno te aloja
¿Adónde naces?
¿Donde naces, florcita?
Que estas creciendo,
Palomita asustada,
Grillo sin sueño.
A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabía.
A la huella, a la huella
Los peregrinos
Préstenme una tapera
Para mi niño.
A la huella, a la huella
Soles y lunas
Los ojitos de almendra
Piel de aceituna.
Ay burrito del campo
Ay buey barcino
Que mi niño ya viene,
Háganle sitio.
Un ranchito de quincha
Solo me ampara
Dos alientos amigos
La luna clara
A la huella, a la huella
José y María
Con un dios escondido
Nadie sabia.martes, 7 de octubre de 2014
Bienaventuranzas - Santo Tomás Moro
Bienaventuranzas
Felices los que saben reírse de sí mismos, porque no
terminarán nunca de divertirse.
Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra,
porque se evitarán muchos inconvenientes.
Felices los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas, porque llegarán a ser sabios.
Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.
Felices los que saben descansar y dormir sin buscarse excusas, porque llegarán a ser sabios.
Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.
Felices los que son lo bastante inteligentes como para no
tomarse en serio, porque serán apreciados por sus vecinos.
Felices los que están atentos a las exigencias de los demás sin sentirse indispensables, porque serán fuente de alegría.
Felices ustedes cuando sepan mirar seriamente las cosas pequeñas y tranquilamente las cosas importantes, porque llegarán lejos en la vida.
Felices ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire, porque vuestro camino estará lleno de sol.
Felices ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero este es el precio de la caridad.
Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque evitarán muchas tonterías.
Felices ustedes, sobre todo, cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran, porque habrán encontrado la verdadera luz y la verdadera sabiduría.
Felices los que están atentos a las exigencias de los demás sin sentirse indispensables, porque serán fuente de alegría.
Felices ustedes cuando sepan mirar seriamente las cosas pequeñas y tranquilamente las cosas importantes, porque llegarán lejos en la vida.
Felices ustedes cuando sepan apreciar una sonrisa y olvidar un desaire, porque vuestro camino estará lleno de sol.
Felices ustedes cuando sepan interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, aún contra las apariencias: serán tomados por ingenuos, pero este es el precio de la caridad.
Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque evitarán muchas tonterías.
Felices ustedes, sobre todo, cuando sepan reconocer al Señor en todos los que encuentran, porque habrán encontrado la verdadera luz y la verdadera sabiduría.
Santo Tomás Moro (1478-1535)
Tomás Moro
nació en Londres el 7 de febrero de 1478 y fue decapitado en la misma ciudad el
6 de julio de 1535. Laico, casado y padre de cuatro hijos, amigo de los franciscanos
y al parecer miembro de la
Tercera Orden Franciscana, humanista y jurista, escritor y
hombre de gobierno, por la coherencia con sus convicciones cristianas cayó en
desgracia del rey Enrique VIII al oponerse a sus pretensiones. Fue canonizado
por Pío XI en 1935, y Juan Pablo II lo proclamó patrono de los gobernantes y de
los políticos en el 2000.
miércoles, 7 de agosto de 2013
San Cayetano, ruega por nosotros.
Con Jesús y San Cayetano vamos al encuentro de los más necesitados
Card. Bergoglio en la Iglesia de San Cayetano
Liniers - Buenos Aires. 7 de agosto de 2012
Liniers - Buenos Aires. 7 de agosto de 2012
HIMNO A SAN CAYETANO
Padre glorioso San Cayetano
traigo en mis manos mi corazón,
con la esperanza y la
confianza
abro mi alma con mi oración.
Muéstrame siempre, San
Cayetano,
al Niño Dios, mi salvador,
que en su mirada vea el amor
y en sus bracitos paz y
unión.
San Cayetano, danos la paz
danos trabajo, danos el pan.
Siempre vivamos en alegría
en la justicia y en el amor
Cuando en mi alma sienta
tristeza
cuando en mi alma sienta
dolor,
dame paciencia, dame tu
fuerza
ayúdame, mi protector.
Siempre tú fuiste, San
Cayetano
desde el Cielo, mi protector,
nunca me olvides en esta vida
dame siempre tu bendición.
Mensaje del
Papa Francisco a los fieles de San Cayetano
http://www.youtube.com/watch?v=eje6Xt-FluM#at=72
miércoles, 19 de junio de 2013
De san Cipriano
san Cipriano
San Cipriano vivió en la segunda mitad del siglo III. Perteneció a la Iglesia africana de aquel entonces. Sobre él podés consultar en www.vatican.va la catequesis del miércoles 6 de junio de 2007 de Benedicto XVI.
Lo celebramos el 16 de setiembre. En el Oficio de lectura de hoy miércoles de la semana XI del tiempo ordinario, encontramos parte de su Tratado Sobre la oración del Señor y aquí comparto el último párrafo de esta la segunda lectura.
Miércoles de la Semana XI - De la feria
Oficio de Lectura - Segunda Lectura
Del Tratado de san Cipriano, obispo y mártir, Sobre la oración del Señor.
Oficio de Lectura - Segunda Lectura
Del Tratado de san Cipriano, obispo y mártir, Sobre la oración del Señor.
(Cap. 13-15: CSEL 3, 275-278) [Último párrafo]
La voluntad de Dios es la que
Cristo cumplió y enseñó. La humildad en la conducta, la firmeza en la fe, el
respeto en las palabras, la rectitud en las acciones, la misericordia en las
obras, la moderación en las costumbres; el no hacer agravio a los demás y
tolerar los que nos hacen a nosotros, el conservar la paz con nuestros
hermanos; el amar al Señor de todo corazón, amarlo en cuanto Padre, temerlo en
cuanto Dios; el no anteponer nada a Cristo, ya que él nada antepuso a nosotros;
el mantenernos inseparablemente unidos a su amor, el estar junto a su cruz con
fortaleza y confianza; y, cuando está en juego su nombre y su honor, el mostrar
en nuestras palabras la constancia de la fe que profesamos, en los tormentos la
confianza con que luchamos y en la muerte la paciencia que nos obtiene la
corona. Esto es querer ser coherederos de Cristo, esto es cumplir el precepto
de Dios y la voluntad del Padre.
domingo, 28 de abril de 2013
Valor y límites de la libertad
Del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia tomo tres números
sobre la libertad. Algunas sombras
que amenazan conculcarla se filtran en estos días en la vida de la Nación y pueden ser
disipadas a tiempo. Hay más sobre el tema en el Compendio que lo puedes
encontrar en http://www.vatican.va/archive/index_sp.htm
Valor y límites de la libertad
135 El hombre puede dirigirse hacia el bien sólo en la libertad, que Dios le ha dado como signo eminente de su imagen: «Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión (cf. Si 15,14), para que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose libremente a éste, alcance la plena y bienaventurada perfección. La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por convicción interna personal y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa».
135 El hombre puede dirigirse hacia el bien sólo en la libertad, que Dios le ha dado como signo eminente de su imagen: «Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión (cf. Si 15,14), para que así busque espontáneamente a su Creador y, adhiriéndose libremente a éste, alcance la plena y bienaventurada perfección. La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección, es decir, movido e inducido por convicción interna personal y no bajo la presión de un ciego impulso interior o de la mera coacción externa».
El hombre justamente aprecia
la libertad y la busca con pasión: justamente quiere —y debe—, formar y guiar
por su libre iniciativa su vida personal y social, asumiendo personalmente su
responsabilidad. La libertad, en efecto, no sólo permite al hombre cambiar
convenientemente el estado de las cosas exterior a él, sino que determina su
crecimiento como persona, mediante opciones conformes al bien verdadero: de
este modo, el hombre se genera a sí mismo, es padre de su propio ser y
construye el orden social.
136 La libertad no se opone a la dependencia creatural del hombre respecto a Dios. La Revelación enseña que el poder de determinar el bien y el mal no pertenece al hombre, sino sólo a Dios (cf. Gn 2,16-17). «El hombre es ciertamente libre, desde el momento en que puede comprender y acoger los mandamientos de Dios. Y posee una libertad muy amplia, porque puede comer “de cualquier árbol del jardín”. Pero esta libertad no es ilimitada: el hombre debe detenerse ante el “árbol de la ciencia del bien y del mal”, por estar llamado a aceptar la ley moral que Dios le da. En realidad, la libertad del hombre encuentra su verdadera y plena realización en esta aceptación».
137 El recto ejercicio de la libertad personal exige unas determinadas condiciones de orden económico, social, jurídico, político y cultural que son, «con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a los fuertes como a los débiles en la tentación de pecar contra la caridad. Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina». La liberación de las injusticias promueve la libertad y la dignidad humana: no obstante, «ante todo, hay que apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de la conversión interior si se quieren obtener cambios económicos y sociales que estén verdaderamente al servicio del hombre».
136 La libertad no se opone a la dependencia creatural del hombre respecto a Dios. La Revelación enseña que el poder de determinar el bien y el mal no pertenece al hombre, sino sólo a Dios (cf. Gn 2,16-17). «El hombre es ciertamente libre, desde el momento en que puede comprender y acoger los mandamientos de Dios. Y posee una libertad muy amplia, porque puede comer “de cualquier árbol del jardín”. Pero esta libertad no es ilimitada: el hombre debe detenerse ante el “árbol de la ciencia del bien y del mal”, por estar llamado a aceptar la ley moral que Dios le da. En realidad, la libertad del hombre encuentra su verdadera y plena realización en esta aceptación».
137 El recto ejercicio de la libertad personal exige unas determinadas condiciones de orden económico, social, jurídico, político y cultural que son, «con demasiada frecuencia, desconocidas y violadas. Estas situaciones de ceguera y de injusticia gravan la vida moral y colocan tanto a los fuertes como a los débiles en la tentación de pecar contra la caridad. Al apartarse de la ley moral, el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se rebela contra la verdad divina». La liberación de las injusticias promueve la libertad y la dignidad humana: no obstante, «ante todo, hay que apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de la conversión interior si se quieren obtener cambios económicos y sociales que estén verdaderamente al servicio del hombre».
sábado, 20 de abril de 2013
Elección del nuevo Mtro Gral franciscano
El Santo Padre Francisco, el
pasado 6 de abril, ha nombrado Secretario de la Congregación para los
Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica al Hno
José Rodriguez Carballo OFM, ahora nuestro ex Ministro General, elevándolo al
mismo tiempo a la sede titular de Belcastro, con la dignidad de Arzobispo.
Para el 21 y 22 de mayo
próximos fueron convocados, por el Vicario general Hno Michael Perry OFM y el
Definitorio general, frailes representantes de las Conferencias franciscanas
de los distintos continentes con el propósito de elegir un nuevo Ministro General
que prestará este alto servicio hasta el próximo Capítulo general. Para acompañar
ya desde ahora este discernimiento y elección, nos llegó la siguiente oración:
Oración por el Discernimiento y
Elección
de nuestro Nuevo Ministro General
de nuestro Nuevo Ministro General
Señor Jesucristo, tú nos llamas como llamaste a San Francisco de Asís a vivir fielmente el Evangelio en fraternidad, en misión y en el servicio a los pobres y marginados y en comunión con la Iglesia.
Tú designas hermanos, que siguiendo tu
ejemplo, ofrecen sus vidas en el servicio como Ministro general según tu propio
corazón, y a semejanza de Ti, entregándose ellos mismos en el amor.
Te damos gracias por nuestro hermano
José, nuestro ex Ministro general, por su fiel servicio a la Orden , a la Iglesia y al mundo.
Te pedimos, Señor Jesús que junto con el
Padre, envíes el Espíritu Santo sobre la Orden , de un modo especial durante este tiempo de
elección de un nuevo Ministro general. Acompaña el proceso de discernimiento y
la decisión de la fraternidad con tu sabiduría e inteligencia divinas.
Santísima Trinidad, da al nuevo Ministro
general a quien Tú ya has elegido, santidad y fortaleza para llevar a cabo el
ministerio y su misión.
Que tu Palabra reine suprema en su vida,
y que con cada una de sus palabras y acciones, pueda conducir la Orden a Ti que eres el Bien,
todo Bien, sumo Bien.
Continúa bendiciendo y guiando la Orden de los Frailes Menores
para que todo lo nuestro pueda cumplir tu santo y veraz mandamiento.
Que la Bienaventurada Virgen
María, Madre de Dios, interceda por nosotros.
Ahora y siempre. Amén.
sábado, 30 de marzo de 2013
¡Sí, verdaderamente ha resucitado!
¡Felices Pascuas de Resurrección!
Cristo Resucitado
La alegría que emana el corazón desde tan adentro nos ayude a hacer de nuestros días cielos nuevos y tierra nueva para nosotros, en nuestras familias y fraternidades; en nuestra Nación y en nuestra Iglesia.
Compartamos parte de la Carta del Ministro General de los Menores (dos párrafos discontínuos) de este año y de la Cuarta Carta de Clara a Inés de Praga como expresiones pascuales, entre tantas otras gozosas y hondas como éstas, de nuestras Ordenes, de nuestra Iglesia.
“¡Sí, verdaderamente ha
resucitado!”
Siempre me impresionó que los
cristianos orientales en este período se saludan con estas palabras: “¡Cristo
ha resucitado!”, a lo que se responde “¡Sí, verdaderamente ha resucitado!” Sí,
ha resucitado. Esta confesión de fe la hacemos en esta ocasión en el contexto
del Año de la fe, querido por Benedicto XVI “para que la Iglesia renueve el
entusiasmo de creer en Jesucristo, único salvador del mundo, reavive la alegría
de caminar por el camino que nos ha indicado; y testimonie de modo concreto la
fuerza trasformadora de la fe” (Benedicto XVI, Audiencia 17/10/2012).
La fe: adhesión a Cristo y a la Iglesia.
Intentando sintetizar al
máximo pienso que una palabra que podría ayudarnos a responder a la pregunta
¿qué es la fe? es adhesión: Adhesión cordial a una persona, la persona de
Cristo, y adhesión gozosa a unos contenidos, los que la Iglesia nos propone en el
Credo y a través del Magisterio. La adhesión a la persona de Jesucristo,
esencial en la vida de un creyente, comporta un encuentro personal con Jesús a
través de una vida intensa de oración, de una rica vida sacramental, y de la Lectura orante de la Palabra. Hemos de
ser muy conscientes de que en el campo de la fe nos lo jugamos todo en el
encuentro con la persona de Jesús. Sin ese encuentro nuestra adhesión será a
una idea o ideología, nunca a una persona o a una forma de vida. Por otra parte
la adhesión a los contenidos de fe que nos presenta la Iglesia comporta el
conocimiento de dichos contenidos y una reflexión profunda sobre ellos, así
como una visión de fe sobre la misma Iglesia. No se trata de profesar “mi fe”,
sino de hacer mía la fe de la
Iglesia , lo que se traduce en obediencia caritativa (cf. Adm
3, 6) y en asentimiento, “con la inteligencia y la voluntad a lo que propone la Iglesia ” (PF 10; Dei
Verbum 5; Dei Filius III). Hago mía la invitación del último Sínodo a reanimar
nuestro entusiasmo de pertenecer a la Iglesia (cf. Instrumentum Laboris 87). Solo desde
este entusiasmo podremos “restaurarla”, como hizo Francisco. (De la Carta del Ministro General de la Orden de los Hermanos
Menores. Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor. 2013)
www.ofm.org
www.ofm.org
Dime: ¿Quién no se alegraría
de gozos tan envidiables? [la vocación y la vida santa de Inés de Praga]. Pues
alégrate también tú siempre en el Señor, carísima, y no te dejes envolver por
ninguna tiniebla ni amargura, oh señora amadísima en Cristo, alegría de los
ángeles y corona de las hermanas. Fija tu mente en el espejo de la eternidad,
fija tu alma en el esplendor de la gloria, fija tu corazón en la figura de la
divina sustancia, y transfórmate toda entera, por la contemplación, en imagen
de su divinidad. Así experimentarás también tú lo que experimentan los amigos
al saborear la dulzura escondida que el mismo Dios ha reservado desde el
principio para sus amadores. Deja de lado absolutamente todo lo que en este
mundo engañoso e inestable tiene atrapados a sus ciegos amadores, y ama
totalmente a quien totalmente se entregó por tu amor: a Aquel cuya hermosura
admiran el sol y la luna, cuyos premios no tienen límites ni por su número ni
por su preciosidad ni por su grandeza; a Aquel -te digo- Hijo del Altísimo,
dado a luz por la Virgen ,
la cual siguió virgen después del parto. Adhiérete a su Madre dulcísima, que
engendró un tal Hijo: los cielos no lo podían contener, y ella, sin embargo, lo
llevó en el pequeño claustro de su vientre sagrado, y lo formó en su seno de
doncella. (De la IV Carta de santa Clara de Asís a santa Inés de
Praga nn 9-19.)
www.franciscanos.net
viernes, 29 de marzo de 2013
Saludo de Card Comastri a Papa Francisco
Parroquia Santa Ana - Vaticano
Casi escondida sobre la Vía de la Puerta Angélica ,
que lleva hacia la Plaza
de San Pedro, en el Vaticano, se encuentra una Iglesia que guarda dentro de sí
un encanto que conmueve, y una gran riqueza espiritual y cultural. Se trata de la Iglesia Pontificia
de Santa Ana, única Parroquia de la Santa Sede , que es conocida como "Parroquia
Frontera", ya que está situada en una de las entradas vehiculares que
llevan de Roma al interior del Vaticano y es custodiada por la Guardia Suiza.
En esta Parroquia, el pasado
domingo 17 de marzo y antes de su primer Angelus en la Plaza de san Pedro, Papa
Francisco celebró la Eucaristía. Al
final de la Misa
el Card. Angelo Comastri, dirigió breves palabras de saludo, puestas más abajo,
a Papa Francisco. Contó entonces una hermosa experiencia que tuvo cuando Papa
Francisco dirigía su primer saludo a los hermanos presentes allí y a todo el
mundo, desde la Logia
en la plaza de san Pedro.
Card Comastri-Papa Francisco-Guido Marini
Saludo del Card Angelo
Comastri a Papa Francisco:
Padre Santo en estos días
hemos escuchado el viento de Pentecostés que ha sacudido las paredes de nuestra
alma. Cuando el pasado miércoles a las 19.05, miré el reloj, usted dijo me
llamaré Francesco, usted debería haber visto los rostros de los cardenales:
¡desde hace dos mil años no había sucedido que un papa se llamase Francisco!
Quién estaba a su lado le pregunto: “¿Cómo ha dicho? «Francisco» [respondió] ¿¡
Francisco!?” Y todos pasaban la voz, poco a poco, a todos los cardenales: “¡Tenemos
un papa Francisco!”.
A mí personalmente, me vino
enseguida a la mente un episodio. El 17 de septiembre de 1993 Juan Pablo II fue
a la Verna , yo
era obispo en Toscana y los obispos de la Toscana fuimos a recibirlo. En el gran refectorio
de la Verna al
terminar la comida, Juan Pablo II conversando con los frailes y con nosotros
los obispos dijo: “aquí en la
Verna y en Asís nació el franciscanismo pero de alguna manera
ha renacido el cristianismo, reencontrando la simplicidad y el fervor de los
inicios”. Es lo que está sucediendo padre Santo, reencontrando la simplicidad y
el fervor de los inicios.
Además, aquel día de la
elección cuando estuvimos en la Logia, cuando usted se asomó para el primer
saludo, otros cardenales nos encontrábamos en las logias laterales; los
altavoces estaban dirigidos hacia la plaza por lo cual nosotros no veíamos nada
ni tampoco escuchábamos nada. Después vimos a la gente en completo silencio
haciendo oración, no habíamos entendido la invitación, preguntábamos, pero ¿qué ha
sucedido?, ¡cuando de repente se quedaron todos callados! Cuando salí pregunté
¿qué ha sucedido? Le pregunté al primero que encontré, creo que era un operador
del Centro de Televisión, me dijo “¿no sabe lo que sucedió? El Papa le pidió a
la gente «oren por mí» y se inclinó para recibir las oraciones de la gente”. Y
agregó: “sabe que yo sentí el perfume de Belén, el perfume del Evangelio” y dos
lágrimas cayeron de los ojos -y yo me conmuevo fácilmente- cayeron también de
mis ojos.
Padre Santo, el mundo espera
el perfume de Belén, el perfume del Evangelio. Llene la Iglesia del perfume del
Evangelio que es el perfume de Jesús, evidentemente. Nosotros lo seguiremos,
Gracias.
jueves, 28 de marzo de 2013
Card. Ortega y manuscrito de Papa Francisco
Card. Jaime Ortega y Papa Francisco
El Cardenal Jaime Ortega,
Arzobispo de la Habana ,
compartió durante la Homilía
de la Misa que
concelebró el sábado 23 de marzo pasado, en su Catedral, un manuscrito que Papa
Francisco, entonces Cardenal Bergoglio, le entregara con la síntesis sobre lo
expuesto por él en una Congregación General previa al Cónclave. Finalizada
aquella intervención –que le “pareció, magistral, esclarecedora, comprometedora
y cierta”- el Card. Ortega se acercó a solicitarle el texto escrito. Como el
Card. Bergoglio desarrolló la exposición “sin papel”, no pudo complacerlo. Pero
posteriormente, “con delicadeza extrema” como dijo el Card. Ortega, redactó un
manuscrito con la síntesis de lo que había expresado en la Congregación General
complaciendo así el pedido del Cardenal cubano. Al recibirlo, éste preguntó al
Card Bergoglio si podía difundir este pensamiento, le respondió que sí; lo
compartió entonces, en aquellos días de discernimiento, con otros Cardenales.
Electo Papa Francisco, el Card Ortega volvió a preguntarle si podía difundirlo,
una vez más lo autorizó y esta vez lo compartimos aquí.
Manuscrito (fragmento)
Manuscrito*
- Se hizo referencia a la
evangelización. Es la razón de ser de la Iglesia.
- “La dulce y confortadora alegría
de evangelizar” (Pablo VI).
- Es el mismo Jesucristo
quien, desde dentro, nos impulsa.
1.- Evangelizar supone celo
apostólico.
Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de
salir de sí misma. La Iglesia
está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del
misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia
y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria.
2.- Cuando la Iglesia no sale de sí
misma para evangelizar deviene autorreferencial
y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio).
Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales
tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico.
En el Apocalipsis Jesús dice
que está a la puerta y llama. Evidentemente el texto se refiere a que
golpea desde fuera la puerta para entrar… Pero pienso en las veces en que Jesús
golpea desde dentro para que le dejemos salir. La Iglesia autorreferencial
pretende a Jesucristo dentro de sí y no lo deja salir.
3.- La Iglesia , cuando es
autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan
grave que es la mundanidad espiritual
(Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia ). Ese vivir para
darse gloria los unos a otros.
Simplificando; hay dos
imágenes de Iglesia: la
Iglesia evangelizadora que sale de sí; la Dei
Verbum religiose
audiens et fidenter proclamans, o la Iglesia mundana que vive en sí, de sí, para sí.
Esto debe dar luz a los
posibles cambios y reformas que haya que hacer para la salvación de las almas.
4.- Pensando en el próximo
Papa: un hombre que, desde la contemplación de Jesucristo y desde la adoración
a Jesucristo, ayude a la
Iglesia a salir de sí hacia las periferias existenciales, que
la ayude a ser la madre fecunda que vive de “la dulce y confortadora alegría de
evangelizar”.
*Este texto fue tomado de:
Palabra Nueva
www.palabranueva.net revista de la Arquidiócesis de la Habana
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









